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Travesía de 24 horas por la Comarca Andina de Chubut

Desde la llegada del avión de Córdoba a Esquel, hicimos un circuito en el que visitamos bodegas, una navegación lacustre y descubrimos la salida en el laberinto más grande de Sudamérica.

(Por Patricia Veltri).-Los aviones acortan distancias y se convierten en el mejor aliado cuando se trata de un país tan extenso como Argentina. La distancia que separa a las ciudades de Córdoba y Esquel (Chubut) supera los 1.800 kilómetros, equivalente a casi un día entero en vehículo. En cambio, la ruta directa aérea los cubre en 2 horas 30 minutos.

Tomamos esta opción de Aerolíneas Argentinas disponible, al menos, hasta el mes de octubre de 2026, con una frecuencia semanal: jueves, de Córdoba a Esquel, partida 8.55 – llegada 11.30; lunes, de Esquel a Córdoba, partida 16.00 – llegada 18.20.

Así fue que en cuatro días (y medio) recorrimos desde las localidades al pie de la Cordillera de los Andes hasta la estepa chubutense. Pero iremos por partes, como un diario de viajes que se revive en cada imagen del carrete y en los recuerdos atesorados.

Ávidos por descubrir experiencias, la primera escala de la travesía que iniciamos desde Esquel, fue en la localidad El Hoyo, transitando 140 kilómetros por la emblemática y escenográfica RN 40.

Bodega Patagonian Wines

La bodega-postal existe y se llama Patagonian Wines. Fue la primera y más austral de la Argentina, fundada hace 26 años. El edificio de paredes anaranjadas y techo a dos aguas sigue el relieve ondulado de la finca donde crecen los viñedos entre cordones montañosos nevados. Para añadir elementos al escenario bucólico, un perro de pelaje blanco y aspecto lobuno se echa entre las vides y la mesa del picnic degustación de vinos y espumosos maridados con quesos, fiambres de ciervo y jabalí. Es una de las experiencias inmersivas que propone la bodega.

Al cabo de la visita, nos vamos embebidos de la expresión de naturaleza presente en el ADN de los vinos Merlot y Pinot Noir que degustamos.

Bodega Ayestarán Allard

El faldeo del cerro Currumahuida que da marco a las chacras de El Hoyo es el que nos recibe altivo y nevado en la Bodega Ayestarán Allard, en nuestro segundo stop del día 1 en la comarca andina de Chubut.

Esta bodega boutique multipremiada recibe turistas para compartir las particularidades de sus viñedos, los procesos de elaboración y por supuesto, la degustación: Merlot, Pinot Noir, Sauvignon Blanc y Chardonnay figuran en su porfolio. Pero además, un delicioso descubrimiento para nosotros: el varietal Gewürztraminer que resulta un vino blanco muy aromático y exótico elaborado a partir de una uva con piel rosada.

Navegación y senderismo en Lago Puelo

Seguimos viaje unos 14 kilómetros para llegar a Lago Puelo. Descendimos en el puerto cabecera norte, donde dos embarcaciones amarradas se mecían apenas por el sueve oleaje sobre la orilla.

Los antiguos pobladores mapuches creían que arrojar una piedra al agua en lugares sagrados como el Lago Puelo significaba respeto y permiso dirigido al Ngen-ko, el espíritu dueño y protector del agua. Eso hicimos antes de iniciar una navegación de una hora y media hasta el límite con Chile, a cargo de Náutica Puelo.

Fueron 22 kilómetros de belleza deslumbrante por un lago de agua transparente, rodeado de pura naturaleza virgen protegida como Parque Nacional, hasta desembarcar en el muelle Los Hitos. Un sendero por un bosque de alerces, coihues, arrayanes, avellanos y ulmos nos condujo mediante un trekking de baja exigencia hacia el mirador del nacimiento del rio Puelo, donde un viejo hito de hierro marca el límite entre Argentina y Chile.

Cena en Diparma y noche en Linaje Hotel Boutique

La paleta de verdes, amarillos y marrones de la vegetación combinada con la cordillera nevada, un cielo azul intenso y el turquesa del agua fue atrapante. El incentivo para emprender el regreso fue la opípara cena que nos aguardaba en la cantina y pizzería Diparma, seguida del reparador descanso en una de las seis exclusivas habitaciones del Linaje Hotel Boutique.

El canto de las bandurrias picoteando en el césped de los jardines fue un despertar mágico, coronado por un desayuno con avellanas, nueces y frutos finos como besenberry de la propia cosecha del lugar.

Laberinto Patagonia

El Paralelo 42 del Corredor Andino de Chubut es prodigioso para el turismo. Un rosario de poblados con sus chacras productivas y emprendimientos entre  paisajes del bosque andino patagónico y la selva valdiviana, ríos, lagos y montaña, hacía difícil la elección del nuevo destino de esta travesía. Pero había que elegir y decantó por El Hoyo, cerrando el circuito en el Laberinto Patagonia.

¿De qué se trata? En sintonía con la inmensidad de la Patagonia Argentina, es el laberinto de cerco vivo más grande de Sudamérica.

Un entramado de 2.200 metros lineales formados miles de ejemplares de una especie de ciprés podados como un cerco, es el desafío para que niños y adultos se pierdan y descubran el intríngulis hasta encontrar la salida: todo un símbolo metafísico.

Es parte de un complejo con un restaurante, una confitería y una galería de arte inmersiva. Se puede visitar en temporada de verano hasta Semana Santa, vacaciones de invierno y en octubre en coincidencia con la temporada de Tulipanes Patagonia, en Trevelin.

Así cerramos 24 horas de travesía por el Corredor Andino de Chubut. Pero nuestro diario de viaje continuará…

Datos útiles:

Una opción de traslados y experiencias es mediante la agencia JacoBus Viajes y Turismo: @jacobusviajes

También, en el aeropuerto de Esquel hay oficina de alquiler de autos Hertz.

Más info: www.chubutpatagonia.gob.ar

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