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Un camino de cuentos conduce a El Bolsón a través de la Ruta 40

El trayecto por la Ruta 40 hacia El Bolsón es parte de la experiencia que se abre en un camino escénico, aún antes de llegar al destino. Tanto de norte a sur como de sur a norte, acompañan paisajes deslumbrantes, salpicado de bosques y colores que contrastan contra un cielo celeste intenso.

Desde Bariloche, son aproximadamente 120 kilómetros de recorrido, pero medir este viaje solo en distancia es pasar por alto la revelación de uno de los paisajes más cautivantes de la cordillera. La mítica Ruta 40 se abre paso entre lagos, montañas y bosques que aparecen y desaparecen detrás de cada curva. El agua refleja el cielo, las cumbres se recortan en el horizonte y los valles se extienden hacia los cerros más lejanos. 

El camino es la guía hacia El Bolsón. Cada tramo pinta este camino con otra paleta: verdes intensos, amarillos de las retamas en flor, tonos enmarcados por cielos celestes y blancos. Un camino vivo, que nunca se recorre dos veces igual, hace que cada viaje sea único y distinto al anterior.

Por la Ruta 40, desde el sur, la experiencia de llegar a El Bolsón también ofrece un viaje digno del cine: la estepa patagónica empieza a reverdecer y exhibe la belleza autóctona de los bosques que crecen kilómetro a kilómetro a los costados del camino. Los pueblos de la Comarca Andina, se vuelven más y más verdes al aproximarse a El Bolsón. El cuerpo y el alma se preparan para entrar en un territorio donde la naturaleza no es solamente algo que se contempla, sino que es parte de la vida cotidiana.

En El Bolsón el tiempo transcurre a ritmo pausado. La naturaleza desborda y la paz de la montaña lo envuelve todo en un lugar donde no existen las filas, sin apuros, sin dar vueltas para estacionar. Con una atención cercana y amigable, los platos y bebidas llegan a la mesa con ingredientes de producción local: cerveza artesanal, trufas, azafrán, vinos, fruta fina, truchas y carnes rojas, son parte de la ruta productiva.

En la plaza central, desde los años 70, la Feria Regional de Artesanos, se exponen las piezas de artesanía que llevan el pulso del bosque y la paciencia de unas manos de artistas.

El aire puro y fresco, el cauce de los ríos cristalinos y los árboles nativos junto al canto de los pájaros, alejan las preocupaciones cotidianas y presentan un mundo de sensaciones por explorar.

El Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido– ANPRALE, ofrece senderos y refugios de montaña que permiten adentrarse en paisajes donde el silencio, la caminata y el contacto con la naturaleza adquieren otra dimensión: una Patagonia que se vive paso a paso.

La calidez de su gente, el imponente marco del Cerro Piltriquitrón que custodia el valle, una oferta especializada en bienestar para el cuerpo y el espíritu, y una naturaleza que se luce en todo su esplendor conforman una combinación irrepetible. Esa fórmula hace de El Bolsón un destino único en su tipo.

En la Ruta 40, el viaje no termina al llegar a El Bolsón: recién ahí empieza a tener sentido. Basta una pausa frente a las montañas o un atardecer que tiñe al cielo y lo enciende de colores al atardecer para que aparezcan la calma, el asombro y la gratitud de haberse dejado atravesar por la belleza del paisaje.

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